5 CARACTERÍSTICAS necesarias para ser un LÍDER de éxito

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Los estilos de liderazgo han cambiado constantemente durante las últimas décadas debido a la evolución generacional de la composición de la fuerza de trabajo y ante la gran demografía de líderes. A medida que la generación de veteranos y los baby boomers comienzan a jubilarse, también se retira el estilo de administración militar en favor del lado más suave para orientar, algo que los millenials están trayendo a la mesa.

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Esta forma más agradable de dirigir se ha propagado por muchos de los autores y asesores de liderazgo más prolíficos de la actualidad. ¿Por qué? Porque nos estamos dando cuenta de que las personas líderes, a diferencia de las iniciativas o proyectos, requieren en última instancia de una serie de cualidades interpersonales. Y no solo eso, sino que además, esas habilidades “suaves”, pueden desarrollarse.

En el clima actual de negocios, te estás convirtiendo rápidamente en un dinosaurio si crees que el lado personal del liderazgo no es necesario o no tiene importancia. Tú estás administrando personas, no robots. Para ser un buen líder, debes reconocer que las personas son seres humanos llenos de debilidades, con situaciones fuera del trabajo que pueden llevarlos a cometer errores, y que la solución no es dar un castigo, sino por el contrario, ayudarlos a identificar las áreas donde pueden mejorar.

Administrar la parte personal del líder, al tiempo que se alcanzan los objetivos y se logran los plazos, requiere del arte del liderazgo. Como director, estás gestionando resultados y ganancias, que no vienen sin relaciones, conexiones e inversión. Si no obtienes los resultados que deseas, puede que le falten algunas cosas a tu administración.

Estas son las cinco habilidades de liderazgo “suaves”, que afectan el resultado final de manera más directa, y cómo los líderes pueden desarrollarlas:

1. Tener inteligencia emocional

Los líderes con inteligencia emocional desarrollada tienen la capacidad de sentir, apreciar y aplicar efectivamente el poder y la perspicacia de las emociones para facilitar niveles más altos de colaboración y productividad. El éxito es la combinación de la autoconciencia -reconocimiento de tu propio estado de ánimo y emoción- con la autorregulación -la capacidad de controlar tus emociones perturbadoras- y finalmente la motivación -un deseo intrínseco de lograr tus objetivos de manera efectiva.

La inteligencia emocional aguda permite a los gerentes regular sus propios estados de ánimo y comportamientos para que tengan un impacto más favorable en los demás. También ayuda a los líderes a reconocer y resolver los conflictos personales con sus empleados, y a solucionar el problema ofreciendo empatía y recursos adicionales según sea necesario. La autoconciencia es asegurarte de que lo que sea que te está molestando no se convierta en un problema de equipo y ayudar a otros a reconocer y hacer lo mismo.

Posibles resultados: mayor productividad y camaradería entre los empleados que no permiten que sus problemas personales o debilidades gobiernen su día de trabajo.

2. Ser buen comunicador

Bajo la apariencia de hacer las cosas, los líderes no suelen tomarse el tiempo suficiente para ajustar la forma en que interactúan con los demás y transmitir sus mensajes, ya sea de manera verbal o por escrito.

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Las personas en general tienden a ser sensibles a la forma en que quieren que los demás se comuniquen con ellas, pero son menos sensibles a reconocer las formas en que otros desean comunicarse. Por ejemplo, si una persona extrovertida y rápida acorrala a un colega introvertido en el pasillo para una decisión inmediata sobre un plan de trabajo complicado, es probable que el sujeto se cierre y no reciba el mensaje por completo.

Desarrollar habilidades comunicativas va más allá de la escritura o el habla competente. También es la capacidad de ajustar la manera en que se informa para que la otra persona reciba el mensaje que se desea. Esto genera claridad en el aviso y reduce las oportunidades de malentendidos.

Posibles resultados: un equipo que funciona sin problemas, sin la distracción de malentendidos y con una comunicación efectiva.

3. Entrenar a los miembros del grupo

A la gente no le gusta que le digan qué hacer, hablar o pedir. El modelo de gestión de comando y control está desactualizado.

El entrenamiento a los miembros del equipo trata de facilitar y apoyar el crecimiento profesional de una persona, en lugar de dar una directriz para una línea recta entre dónde están y qué deben hacer. Este enfoque requiere más habilidad y delicadeza que el comando y el control. El objetivo del líder como preparador es ayudar al equipo a aprender, crecer y crear resultados de forma independiente.

Los líderes que son entrenadores identificarán qué es lo que está impidiendo que las personas sean efectivas y les darán las herramientas para que aprendan de sí mismos, en lugar de simplemente decírselo.

Cuando se usa un estilo dominante, casi siempre se establece una barrera para la participación de los empleados. Si les dices constantemente a tus dirigidos qué hacer, podrías evitar que tomen más iniciativas y un enfoque de autoiniciar el trabajo. También estás configurando una expectativa en la labor de los trabajadores que no tienen que pensar porque se les dirá qué hacer.

Posibles resultados: miembros del equipo que pueden resolver problemas, crear innovación y eventualmente liderar.

4. Tener habilidades interpersonales

Un líder con habilidades interpersonales efectivas es respetuoso con los miembros del grupo y tiene la capacidad de construir fácilmente una buena relación. Este director intenta ver la situación desde la perspectiva de la otra persona, escuchando activamente para comprender las ideas que se presentan y la empatía cuando sea necesaria.

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Los líderes con habilidades interpersonales desarrolladas también pueden ayudar a sus equipos a cultivar relaciones fomentando la comprensión y la consideración. Estos administradores muestran sensibilidad a los problemas de diversidad, celebran distinciones y ayudan a facilitar las relaciones entre quienes pueden ser diferentes.

Hay fuerza de equipo en diferentes puntos de vista, enfoques variados de problemas e ideas inspiradas en experiencias de vida distintivas. Las habilidades interpersonales desarrollan relaciones que se suman a la riqueza y eficacia del equipo.

Resultados potenciales: mejores relaciones como equipo para alcanzar los objetivos del grupo y aumentar el rendimiento.

5. Estar orientado a otros

Piensa en el mejor gerente que alguna vez tuviste. Es probable que te haya apreciado. Esta habilidad se trata de orientar a los demás en lugar de orientarse a uno mismo. Un líder que aprecia a los demás se tomará el tiempo necesario para conectarse con los empleados, haciéndolos sentir importantes, escuchados, comprendidos y valorados.

Apreciar a los demás también implica reconocer a tus dirigidos por sus ideas y contribuciones al equipo o al proyecto. Si tienes el hábito de demostrar aprecio a cada persona de tu grupo de forma mensual o incluso trimestral, verás un cambio significativo en la lealtad y la producción de tus trabajadores.

Posibles resultados: empleados que trabajan más y son más dedicados.

Estas cinco habilidades, naturalmente, encajan entre sí, pero cuando las agregues y las practiques, serás un mejor líder, e incluso una mejor persona. Es importante reconocer que, si bien algunos pueden ver estas habilidades como “suaves”, son todo lo contrario. El fortalecimiento de las mismas dará como resultado una mayor efectividad, productividad y mejores resultados de equipo. Y eso va directo a la línea de fondo.

Vía | Success

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