Esta start-up revoluciona las compras de barrio en Chile y Colombia

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Un problema social

Vivimos en una sociedad capitalista, con enormes inequidades y en donde las políticas económicas de los gobiernos muchas veces tienden a favorecer a los grupos económicos establecidos. En este contexto la gente que vive en situaciones de pobreza es castigada de múltiples maneras por el simple hecho de ser pobres. Este castigo que sufren quienes no cuentan con unos ingresos mínimos y dignos se denomina “impuesto a la pobreza”.

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El impuesto a la pobreza es el margen adicional de dinero que una persona paga por un bien y/o servicio en comparación con lo que paga una persona con mayores recursos.

Me explico: Una persona de un salario de 10.000 dólares tiene las mismas necesidades básicas de alimentación que una persona pobre, sin embargo la persona pobre destina un mayor porcentaje de su ingreso a cubrir esta necesidad, mientras que quien gana más destina solo un pequeño porcentaje de su ingreso para satisfacer esta necesidad. Y sin embargo, el mismo apartado de alimentos tiene el mismo impuesto de IVA. Como resultado la persona pobre destinará mayor parte de sus ingresos a pagar este impuesto que la persona adinerada.

Otra forma de impuesto a la pobreza, mucho más perversa, son los sobrecostos que paga una persona pobre por adquirir un producto que es vendido en un formato menor. Por ejemplo: muchas personas no tienen suficientes ingresos para comprar bienes como aceite y arroz en grandes cantidades. Como resultado terminan comprando el mismo producto en papeletas y bolsas pequeñas, que las tiendas de barrio y los almacenes de cadena venden con un margen de ganancia adicional que a la larga vuelve al mismo producto mucho más costoso. 25 libras de Arroz en bolsas individuales terminan costando más que 1 arroba de arroz empaquetada en una sola bolsa.

Respondiendo a una necesidad

Ante esta problemática social y respondiendo a la necesidad que tienen los consumidores de ahorrar, nació Algramo, una start-up chilena que busca distribuir alimentos de una manera más económica en tiendas de barrio y almacenes de cadena.

José Manuel Moller, el fundador de Algramo, decidió crear máquinas expendedoras de granos que se colocan en las tiendas de barrio de Santiago de Chile y de Barranquilla, Colombia. Las máquinas proveen granos como arroz, lentejas y fríjoles, en la cantidad que el cliente necesite y que son distribuidas en envases retornables.

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Las máquinas de Algramo eliminan los costos de intermediación de los grandes distribuidores, al llevar grandes cantidades del producto a la tienda, así como los costos de empaquetado al tener envases que se pueden reutilizar cuantas veces se quiera.

No importa si se lleva una libra, dos, o una arroba de determinado grano. El precio que pagará el consumidor será siempre el mismo, de acuerdo al gramaje que elija, y paga como lo haría en cualquier máquina expendedora. Como resultado, el cliente paga mucho menos por el producto de lo que lo haría si lo comprará a las marcas tradicionales en formatos al menudeo. Del mismo modo, los tenderos ganan más, debido a que las tiendas donde se ubican las máquinas de AlGramo terminan siendo preferidas sobre los mercados y almacenes que venden productos al menudeo en la forma tradicional y que resultan mucho más costosos.

Según la página web de la start-up “Gracias a un fondo por concurso de la FEUC (Federación de Estudiantes de la Universidad Católica), se comenzaron a diseñar los prototipos de las primeras alternativas técnicas del dispensador. Luego de comprobar la factibilidad técnica del primer prototipo de máquina exitoso, José Manuel ganó dos concursos que sin duda cambiarían el rumbo de la empresa”.

En el año 2013 José Manuel Moller y su socio Salvador Achondo, constituyeron de manera formal Algramo, como una sociedad por acciones.

Desde entonces la compañía ha tenido gran acogida en muchas tiendas chilenas y ha crecido en popularidad. En noviembre de este año la cadena mundial de noticias CNN entrevistó a José Manuel Moller sobre cómo surgió este proyecto y todo el impacto que ha tenido.

En el año 2015 la Revista Fast Company mencionó a AlGramo como una de las 50 empresas más innovadoras a nivel mundial, destacando la vocación social de la compañía y cómo busca disminuir el impacto negativo del impacto del ‘impuesto a la pobreza’, el cual afecta al 70% de los chilenos y al 87% de los latinoamericanos.

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La compañía ya ha instalado más de 300 máquinas expendedoras de grano en Santiago de Chile y se prepara para instalar muchas más.

El siguiente vídeo te muestra el trabajo que ha realizado AlGramo en las áreas empobrecidas de Santiago de Chile y cómo opera su compañía.

*Este artículo fue escrito por Iván Gutiérrez para ConEmprendimiento

Sigue a Iván Gutiérrez en Twitter @IvanGutGa

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