No puedes vivir sin estar en línea. Nuestro mundo está conectado las 24 horas, los 7 días de la semana, y ha cambiado la forma en que vivimos y trabajamos. Cuando trabajas en un proyecto, es natural acudir a la web en busca de respuestas o inspiración. Internet es una herramienta valiosa, pero es fácil distraerte o sentirte abrumado por ello.
Digamos, por ejemplo, que estás trabajando en un ensayo y necesitas investigar un poco. Tus términos de búsqueda devuelven 20 páginas de resultados. Antes de que te des cuenta, has pasado una hora estudiando detenidamente más información de la que nunca podrías utilizar.
Tal vez notes un título pegadizo o un anuncio que te aleja de tu trabajo, y te concentras sobre los detalles privados de la vida de tu celebridad favorita, o te dedicas a comprar el utensilio de lujo más nuevo. El tiempo desaparece y aún no has terminado tu trabajo.
No podemos vivir sin Internet, así que tenemos que aprender a convivir con eso
Todo está en línea en estos días, y es tan fácil para Google lo que quieras saber. Nos hemos acostumbrado a usar Internet para encontrar las respuestas a nuestras preguntas candentes.
Ni siquiera puedes asistir a la escuela sin conectarte. Los portales de educación en línea y la comunicación son una parte normal del aprendizaje ahora. Somos tan dependientes de Internet que no siempre sabemos cómo encontrar respuestas de otra manera.
Hace solo 15 años, si querías saber el significado de una palabra, la buscabas en el diccionario. Hoy, solo la indagamos en Google. Ya no llamamos a un restaurante cuando necesitamos hacer una reserva. Nos conectamos en línea o usamos una aplicación para apartar una mesa. Ya ni siquiera tenemos que poner un pie en una tienda; porque podemos comprar todo lo que necesitamos y que nos lo envíen.
Tener acceso a las redes debería aumentar la productividad porque no tenemos que pasar tanto tiempo buscando respuestas. La capacidad de internet para poner la información a tu alcance es una bendición y una maldición. Para muchas personas, internet es extremadamente molesto.
¿Con qué frecuencia te encuentras con pestañas abiertas que no están relacionadas con el trabajo? Puede llevarte el doble de tiempo completar una tarea cuando éstas distracciones te atascan.
La adicción a las redes sociales está estrechamente ligada a nuestra adicción general a Internet. Todos permanecen siempre conectados en sus teléfonos. Definitivamente me sorprendí revisando mi teléfono cada diez minutos. Tengo que actualizar mis feeds de Facebook e Instagram constantemente porque me consume el miedo a perderme cualquier información o dato que me envíen a mis redes.
Sé que no estoy solo en mi compulsiva página actualizada. En el momento en que me pongo a trabajar, no tengo suficiente concentración ni energía para dedicarme a la tarea. Si esto es por lo que pasas, tu productividad ha sufrido debido a la forma en que usas Internet.
La distracción puede tener consecuencias a largo plazo
La disminución de la productividad significa que no podrás alcanzar tu máximo potencial. Te llevará más tiempo hacer tu trabajo, o podrías perder el impulso y la autodisciplina para ocuparte de los negocios. La distracción crónica incluso puede reconectar tu cerebro.
Cuanto más distraído te sientas, más fácil es posponer las cosas. Si bien Internet es divertido y estimulante, casi siempre te tentará a estar alejado de trabajar en tus tareas más importantes.
Simplemente sucede que internet tiene este efecto sobre nosotros debido a nuestra biología. La gratificación instantánea que obtenemos al hacer clic, buscar y refrescar nuestras páginas estimula nuestro sistema límbico y lleva al cerebro a liberar dopamina, el neurotransmisor que te hace sentir bien.
Usar Internet es una experiencia que lo abarca todo. Utilizamos nuestras manos para escribir o activar nuestras pantallas táctiles. Nuestros ojos y oídos están inundados con estimulación de videos y notificaciones. Este bombardeo de datos estimulantes secuestra nuestra atención y nos deja buscando el siguiente clic.
Es hora de cortar el cordón
La única forma de evitar que Internet ocupe todo tu tiempo y concentración es desconectarte. Cuando te desconectas, recuperarás tu concentración y te sentirás menos tentado a perder el tiempo en cosas como el correo electrónico, la mensajería instantánea y las redes sociales. Hay un momento y un lugar para esas cosas, y no es todo el día, todos los días.
La impulsividad y nuestra tendencia a la distracción se originan en el sistema límbico. Piers Steel, autor de “La Ecuación de la Procastinación”, llama a este tipo de impulsividad la «piedra angular de la procastinación o actividad para retrasar las situaciones que deben atenderse». Cuanto más impulsivo eres, más probabilidades tienes de posponer las cosas.
Para combatir la procrastinación y la impulsividad, tenemos que involucrar nuestra corteza prefrontal. Usamos esta parte de nuestro cerebro para abordar proyectos difíciles o planificar para el futuro. Hay una solución aún mejor para construir el enfoque que permite fortalecer nuestro cerebro contra el impulso: elimina los derroches y distracciones antes de que ocupen todo tu tiempo.
Desconectarte de Internet es una de las mejores maneras de evitar perder tiempo en primer lugar. Te sorprenderás de lo mucho más productivo que eres cuando tomas el control de Internet en lugar de dejar que te controle.
Consejos para lograr un día de trabajo desconectado
1. Desconéctate cuando el trabajo parece difícil
Internet nos recompensa a nivel neuroquímico cuando evitamos hacer cosas que no queremos realizar. Cuando trabajes en una tarea desafiante o de gran impacto, desconectarte te resultará muy útil. Después de acostumbrarte a no actualizar tu navegador o consultar tu correo electrónico, te sorprenderás de la sensación de calma y productividad que experimentarás.
2. Guarda tu teléfono
Ciérralo, déjalo en tu bolsa o ponlo en otra habitación. Hagas lo que hagas, no lo dejes boca arriba en tu escritorio. Solo se trata de que lo retires, porque las notificaciones seguramente te alejarán de asuntos más importantes.
3. Pon tu mente en tu trabajo
No es suficiente guardar tu teléfono. Ve a tu trabajo con la intención de tener mayor concentración y energía. Establecer tu intención también te ayudará a luchar contra la tentación de desplazarte sin pensar.
4. Date fechas límites
Cuando no tienes una fecha límite, los proyectos pueden demorar mucho más en completarse. Si no te dieron una fecha límite, haz la tuya. Esa presión te ayudará a enfocarte y hacer el trabajo a tiempo.
5. Cierra las pestañas adicionales en tu navegador
Probablemente haya algunas pestañas que no necesitas tener abiertas en tu pantalla en este momento. Cada una es una invitación a hacer clic fuera de tu tarea de alto impacto. Deja a un lado todo lo que no necesites, incluso tu pestaña de la bandeja de entrada se puede cerrar por un tiempo.
6. Prevén la sobrecarga de información
Hay un número infinito de páginas y artículos en la web. No dejes que te impidan tomar medidas. Pon un límite de tiempo en tu investigación. Si encuentras un artículo no relacionado con tu trabajo que te interese, márcalo como favorito para leerlo más adelante.
Las aplicaciones de marcadores como «Pocket» y «Feedly» son excelentes maneras de guardar contenido en línea para que puedas mirar hacia atrás más tarde.
Internet se hizo para mejorar tu vida
La web ha cambiado la forma en que funciona nuestro mundo. Es una bonificación que se suma a la calidad de nuestra vida, pero no es requisito indispensable para tu supervivencia. Usa Internet para ser más productivo y generar un mejor trabajo con el fin de que puedas tener más energía para las cosas que amas.
Vía | Life Hack